Entre versos y deber: La historia detrás de El Poemario de Kenna
De todas las novelas que he escrito, considero que la más
difícil para mí ha sido El Poemario de Kenna.
Y es que Kenna Campbell y yo solamente compartimos una cosa:
el gusto por escribir. Ella es una adolescente apasionada por la poesía,
miembro de un gran clan en Escocia y nacida en cuna de oro. Tiene todo en esta
vida para triunfar y, sin embargo, como todo buen ser humano, siempre encuentra
algo de qué quejarse.
Pensándolo bien, creo que le he encontrado otra similitud
conmigo: ambas deseamos tener el control de nuestro destino. En el caso de
Kenna, desde que debuta ante sus pares, ese control se le ve truncado, lo que
intensifica su necesidad de desbocar toda su frustración entre estrofas. Por
ello, era natural que su primer libro —el tercero dentro de la serie Las
Encantadoras Damas de Mrs. Bushby’s School— no podría ser de otra forma más
que una especie de diario entremezclado con poesía.
Con esta novela ocurrió algo muy curioso: me obligó a
experimentar con la lírica y a ponerme en los zapatos de una adolescente de la
alta sociedad en un Edimburgo que es de todo, menos indulgente con las almas
libres. Fue una experiencia reveladora. Me demostró que también disfruto de la
poesía, especialmente de la más tradicional en métrica octosílaba.
A través de Kenna recordé lo que significa el amor a
destiempo e imposible; un amor desinteresado, tierno y puro. Si ya la has
leído, tal vez te parezca que hay mucho egoísmo en esa relación; sin embargo, a
veces —y solo a veces— hay cosas mucho más importantes que el propio amor: la
lealtad, el deber y la palabra empeñada.
Volviendo a Kenna, creo que lo que vivió forma parte de la
vida misma: ¿quién no se ha enamorado de la persona equivocada? ¿Quién no ha
sufrido por amor?
Admito que no es una historia para todo el mundo. De hecho,
cuando me la planteé por primera vez, busqué referencias similares sin éxito.
Encontré novelas líricas y epistolares por separado, pero no una combinación de
ambas. No obstante, al ser una historia tan íntima donde solo ella cargaba con
el peso de las consecuencias y de sus sentimientos, la única forma de
escribirla era esta.
Al final, terminé amando el resultado. No es la novela que
más amo de la serie, pero sí una que me ha marcado profundamente en este camino
para convertirme en una mejor escritora.
Si aún no has acompañado a Kenna en sus versos y
confidencias, te invito a adentrarte en las páginas de El Poemario de Kenna.
¡Cuéntame después si lograste empatizar con ella o si te pareció tan compleja
como a mí escribirla!


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